Las deficiencias ocultas de nutrientes después de la cirugía para bajar de peso pueden estar provocando dolor crónico, inflamación y daño nervioso — y la mayoría de los pacientes nunca se hace pruebas
Deficiencias vitamínicas y su relación con el dolor postoperatorio en pacientes de cirugía bariátrica
La cirugía bariátrica, que incluye procedimientos como el bypass gástrico y la manga gástrica, ha demostrado ser un método efectivo para la pérdida de peso en pacientes con obesidad severa. Aunque estos procedimientos pueden conducir a una serie de beneficios, como la mejora de la salud metabólica y una reducción en la mortalidad asociada a la obesidad, también conllevan riesgos significativos, especialmente en lo que respecta a las deficiencias nutricionales. Estas deficiencias, que pueden resultar del cambio en la anatomía gastrointestinal y la absorción de nutrientes, pueden manifestarse en diversas formas, incluida la experiencia de dolor crónico, un síntoma que muchos pacientes no anticipan durante su proceso de recuperación.
Después de la cirugía bariátrica, la absorción de ciertas vitaminas y minerales puede verse comprometida. La deficiencia de vitaminas más comúnmente asociada con esta cirugía incluye las vitaminas B12, D, A, E, y minerales como el hierro y el calcio. Estos elementos son esenciales para diversas funciones metabólicas, incluyendo la formación de células sanguíneas, el mantenimiento de huesos saludables, y el apoyo al sistema inmunológico.
Uno de los ejemplos más claros del impacto de la deficiencia de vitaminas es la vitamina B12, la cual es crucial para la producción de glóbulos rojos y el funcionamiento del sistema nervioso. La deficiencia de B12 puede provocar anemia, fatiga, y daño nervioso, que pueden contribuir a un dolor neuropático o crónico. Además, los síntomas neurológicos, como adormecimiento y hormigueo, son comunes en pacientes con deficiencia de esta vitamina, lo que puede ser malinterpretado como dolor.
La vitamina D es otra preocupación importante para los pacientes bariátricos. Esta vitamina se requiere para la absorción de calcio y para el mantenimiento de la salud ósea. La deficiencia de vitamina D puede llevar a condiciones como la osteomalacia, que se presenta con dolor óseo y debilidad muscular. Esto puede ser particularmente preocupante tras la cirugía, ya que los cambios en la dieta pueden limitar la ingesta de alimentos ricos en vitamina D, así como el acceso a la luz solar, factor clave en la síntesis de esta vitamina por la piel.
El dolor en el área del abdomen también puede estar asociado con deficiencias de macro y micro nutrientes. Por ejemplo, el desequilibrio de electrolitos que puede ocurrir debido a la mala absorción de calcio y magnesio puede contribuir a calambres y dolores musculares. Así mismo, una deficiencia de hierro no solo se manifiesta a través de lentitud y debilidad, sino que también puede contribuir a un aumento en la percepción de dolor al afectar la función general del cuerpo y el bienestar.
A medida que los pacientes se recuperan de la cirugía bariátrica, a menudo experimentan cambios extremos en su patrón alimentario, lo que puede dar lugar a la exclusión de ciertos grupos de alimentos ricos en nutrientes. Por ejemplo, los alimentos ricos en carne, lácteos y verduras de hoja verde son esenciales para una nutrición balanceada. Sin embargo, es común que los pacientes eviten estos alimentos debido a la dificultad en la digestión post-cirugía, lo que puede llevar a un riesgo aún mayor de deficiencias nutricionales.
Las investigaciones sugieren que los médicos y nutricionistas deben estar atentos a los signos de deficiencias nutricionales en estos pacientes, por lo que es vital realizar controles de laboratorio periódicos para monitorear los niveles de vitaminas y minerales. De esta manera, se puede iniciar un tratamiento preventivo, incluyendo la suplementación de vitaminas y minerales necesarios que pueden ayudar a evitar complicaciones dolorosas a largo plazo.
Los pacientes también deben recibir educación sobre la importancia de una dieta equilibrada que incluya una variedad de alimentos. La creación de un plan alimenticio personalizado, que considere las necesidades individuales y las restricciones alimentarias, puede ser de gran ayuda para prevenir estas deficiencias.
Otro aspecto relevante es la identificación de mitos en torno a la alimentación post-cirugía bariátrica. Algunos pacientes creen que pueden vivir únicamente de batidos nutricionales o suplementos, sin comprender que estos no pueden sustituir una dieta balanceada de alimentos enteros. La educación continua, junto con el seguimiento de su progresión en la pérdida de peso y su bienestar general, son cruciales.
Por otro lado, el dolor crónico después de la cirugía bariátrica puede originarse en otras complicaciones no necesariamente relacionadas con la dieta. Las adherencias internas y las complicaciones quirúrgicas, como la obstrucción intestinal, son condiciones que pueden surgir y causar dolor persistente. Sin embargo, hacer un seguimiento de las deficiencias vitamínicas y otros factores relacionados con la dieta puede proporcionar una vía adicional para abordar y evaluar el dolor crónico en estos pacientes.
En conclusión, las deficiencias nutricionales que pueden presentarse tras la cirugía bariátrica son un aspecto crítico que no debe pasarse por alto, ya que pueden contribuir significativamente al dolor crónico y otros problemas de salud. La prevención mediante el monitoreo cuidadoso, la educación del paciente, la planificación dietética y la suplementación adecuada son medidas necesarias para reducir el riesgo de dolor relacionado con deficiencias vitamínicas. El manejo efectivo del dolor postoperatorio en pacientes bariátricos debe ser multidimensional, considerando todos los factores que podrían contribuir a su experiencia del dolor, y tomando las medidas necesarias para optimizar su salud y calidad de vida a largo plazo.